Carencia de minerales
La carencia de minerales es un trastorno nutricional que aparece cuando el organismo no recibe, no absorbe o no aprovecha de forma adecuada minerales esenciales como hierro, calcio, magnesio, zinc, yodo o potasio. Estos nutrientes participan en funciones clave, entre ellas la formación de huesos y dientes, la producción de energía, el equilibrio de líquidos, la contracción muscular, la transmisión nerviosa y el correcto funcionamiento del sistema inmunitario. Cuando sus niveles disminuyen, pueden surgir alteraciones leves o cuadros más serios.
Los síntomas de la carencia de minerales varían según el mineral afectado y el grado de deficiencia. Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran cansancio, debilidad, calambres, uñas frágiles, caída del cabello, palidez, dificultad para concentrarse, alteraciones del ritmo cardíaco o mayor predisposición a infecciones. Las causas incluyen dietas desequilibradas, trastornos digestivos, pérdidas excesivas por sudor, vómitos o diarrea, así como etapas de mayor demanda, como embarazo, infancia o vejez.
El diagnóstico debe basarse en la valoración médica, la historia clínica y, cuando es necesario, análisis de sangre u otras pruebas. El tratamiento consiste en corregir la causa y mejorar la alimentación con alimentos ricos en minerales, como legumbres, frutos secos, verduras, lácteos, carnes, pescados y cereales integrales. En algunos casos se indican suplementos bajo supervisión profesional para evitar excesos o interacciones. La prevención se apoya en una dieta variada y hábitos saludables.
Fuentes:
