Reservas corporales
Las reservas corporales son los depósitos de energía y nutrientes que el organismo almacena para mantener sus funciones cuando la ingesta diaria no cubre las necesidades inmediatas. Estas reservas se localizan principalmente en el tejido adiposo, en forma de grasa, y, en menor medida, en el hígado y en los músculos, como glucógeno. Su función es garantizar el suministro energético durante periodos de ayuno, enfermedad o aumento de la demanda física.
Desde el punto de vista nutricional, las reservas corporales forman parte de la composición corporal, que incluye grasa, masa muscular, agua y otros tejidos. Evaluarlas permite identificar el estado nutricional de una persona y detectar tanto déficits como excesos. Por ejemplo, una disminución significativa de estas reservas puede indicar desnutrición, mientras que un exceso suele relacionarse con sobrepeso u obesidad .
La grasa corporal constituye la principal reserva energética del organismo y se almacena, sobre todo, bajo la piel y alrededor de los órganos. Este tipo de reserva no solo aporta energía, sino que también cumple funciones estructurales y de protección. En situaciones de déficit calórico, el cuerpo recurre a estas reservas para mantener el metabolismo y las funciones vitales .
Además, aunque en menor medida, el organismo puede utilizar proteínas corporales como fuente de energía en condiciones extremas, lo que puede afectar la masa muscular. Por ello, el equilibrio entre la ingesta y el gasto energético es clave para mantener reservas adecuadas y un estado de salud óptimo.
En el ámbito de la salud, el análisis de las reservas corporales es una herramienta útil para diseñar estrategias nutricionales, especialmente en contextos de control de peso, rendimiento físico o recuperación clínica.
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